No era fácil conquistarlo y parecía casi imposible con tan sólo mirarlo .
Y aunque me cueste aceptarlo, mi corazón se negaba a olvidarlo.
Sabía que era un tesoro que no me pertenecía,
pero tanto mi alma lo quería,
que mis venas preferían vivir con su rechazo,
todos los días,
del resto,
de mi vida.

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