Te sientes retraído, con el pecho adolorido y lo único que quieres es estallar.
Te repites a ti mismo que esto no volverá a pasar, lo haces, una y otra vez,
aunque sabes que no es cierto.
Estas cansado que tu corazón haya amado como un loco desaforado y todo lo haya dado por ese par de brazos que jamás te abrazaran.Y es que dicen que si no has querido sin ser correspondido al menos dos veces en la vida, es que no has vivido nada.
Que no te engañe la memoria, porque ambos sabemos que siempre es la misma historia. Te encuentras con un corazón que te lleva a la gloria y pone tu mundo de cabeza, y luego este mismo empieza a hacer de tu mente un laberinto, aunque ese corazón esté interesado en otro corazón que ya tiene a su lado y sea ese otro el que lleve al suyo a alcanzar la gloria. Y siempre acabas tú herido.
Y el cerebro te advierte desesperado que tengas más cuidado pero lo ignoras porque estas cegado por ese corazón enamorado que no hace más que repetirte que mientras siga latiendo, sigues viviendo, que el resto él lo tiene controlado. Y aunque tú sabes que esta mintiendo, dejas que tu corazón haga de tu cuerpo su esclavo.
Luego llegan los estragos de este amor lleno de halagos, pero para el viento. Porque hace rato que has dado hasta el cielo por ese par de ojos que no han hecho más que mirar hacia otro lado.
Y al final te das cuenta que no sirvió de nada, el océano haber cruzado, mil tormentas haber parado y hasta el desierto haber recorrido,
porque este amor no correspondido no dejó de ser más que un sueño jamás cumplido.

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