En mis prosaicos versos dejarás de existir
cuando dejen de turbar en mis nocturnas
pesadillas mis pensamientos a cerca de ti.
Cada noche una imagen tuya mi mente enciende,
un poema que sólo mi alma enamorada entiende.
Ella pretende saber que aún puede quedarse contigo,
porque mucho le cuesta aún aceptar que te has ido;
que te ha perdido.
Aunque niegue que jamás te tuve y jamás te tendré,
aún como la primera vez sigo escribiéndote,
y mis insomnios siguen perteneciéndote,
y las madrugadas siguen siendo para llorarte.
Y ahora quizás tenga que vender la
historia de amor que nunca vivimos,
los besos que nunca nos dimos,
y el amor que jamás vimos crecer.
Porque me duele saber que he naufragado
en ese mismo océano de lágrimas
que te lloré cada noche,
después de esa noche,
esperando que vuelvas.
Me atrevo a decir que el amor no es justo,
aunque yo no conozca de la justicia su sabor,
y del concepto del amor mucho menos.
Sólo te pido, por favor, devuelve lo ajeno;
devuélveme mis noches, devuélveme mi vida,
devuélveme las jodidas ganas de amar a alguien,
sin que ese alguien seas tú.
Y es que pensaba que tenía que ver para luego creer,
hasta que mi mala suerte me obligó a creerte,
para luego verte; pero arrastrando mi vida contigo.
Ahora eres la pieza perdida de mi roto corazón arañado,
que se quedó para siempre condenado a perderse
en noches como ésta noche,
la noche en que sigo incompleta,
la noche en sigues doliéndome,
en noches como ésta noche,
la noche cincuenta,
sin ti.
PD: Aún sigo esperándote. (Guayaquil, 25 Abril 2015)
No hay comentarios:
Publicar un comentario