Hoy, durante cuatro segundos estuve volando, mi cuerpo se paralizó.
Pude haber creído que estaba muerta si no hubiese sido por el ruido que mi corazón hacía al latir,
durante cuatro segundos me perdí y no volví.
Durante cuatro segundos al rededor del mundo viajé, aunque seguí ahí.
Y entonces un millón de años fueron equivalentes a los cuatro segundos que duró nuestro abrazo,
nuestro primer y último abrazo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario